martes, 20 de mayo de 2014

Colonia Alfa

Vista aérea de la colonia, tal como era hace 50 años.
Los primeros asentamientos en Pangea no eran más que campamentos militares de estructuras temporales. A medida que la colonización se fue haciendo cada vez más factible, a la larga se hizo necesaria la construcción de una colonia permanente. La primera de ellas se llamó Colonia Alfa.

Su diseño debía dar prioridad a dos cosas: la protección frente a la flora y fauna hostil y la capacidad para producir sustento. Se optó entonces por la forma circular: una gran valla electrificada con torretas de vigilancia armadas, un anillo de viviendas, almacenes y demás estructuras en torno a ella y, en el interior, terreno de cultivo. 

Durante años este fue el centro neurálgico de esta nueva civilización que extendía sus tentáculos por la Tierra pretérita. Con el tiempo se unieron otras cuatro colonias permanentes, dispersas por Pangea en lugares de recursos estratégicos, así como minas y decenas de pequeños puestos de investigación dispersos por la geografía.

Desde entonces ya ha pasado un apocalipsis, el surgimiento de la vorágine, y unos 50 años.